Tripulación en Coruña minutos antes de partir

Crónica de un tripulante, Travesia Coruña Málaga

TRAVESÍA CORUÑA MALAGA
El viernes 1 de julio a las 19.30 horas zarpamos del RCN de la Coruña con lluvia ligera y una previsión meteorológica bastante inquietante sobre lo que podíamos encontrarnos en la Costa da Morte y el Cabo Fisterra, mucho viento Norte y mucha mar.

Tripulación en Coruña minutos antes de partir
Tripulación en Coruña minutos antes de partir

La tripulación estaba formada por Rafa, capitán y armador del Aegeri, Rafa, padre-abuelo, Rafita hijo-nieto, tres generaciones de Rafas, y Javier, amigo de muchos años, colega de profesión y ex armador del Cristina.

En cuanto salimos de la bahía empezó a soplar con bastante fuerza, pasamos Malpica y las Sisargas con viento de través de 18/20 nudos y olas de 2 metros, siguiendo las instrucciones del capitán ponemos rumbo de cabo a cabo, esto lo haremos durante toda la travesía con pequeñas correcciones por viento o mar. Primera cena a bordo, pollo al ajillo muy rico, cocinado por nuestro capitán y ensalada. Solo con Génova y Mesana navegamos a 7.5/8 nudos con puntas de 8.5 y más y el viento y el mar están subiendo.

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Organizamos guardias y unos a dormir y otros no, a las 5.30 salgo a la bañera para mi guardia y estamos pasando Fisterra, el primero de los 4 grandes cabos hasta el estrecho de Gibraltar, tenemos un Norte de unos 15 nudos y un sol estupendo, noche tranquila aunque con el barco muy movidito.

Al acercarnos a la ría de Pontevedra llamo a mi amigo Alvaro a ver si es tan amable y se acerca desde Sanjenjo a la isla de Ons para traernos un par de kilos de los magníficos percebes de esta zona, cuando pasemos a la altura de la isla. No viene, otra vez será, tomaremos el aperitivo con patatas fritas y mejillones.

La noche de este sábado movidita con bastante rasca: Norte de 25 nudos con puntas de 30 y olas de 2.50/ 3.50 metros por la popa.

El domingo a media mañana cayó algo el viento, tiempo nublado y gris. Después de comer decidimos entrar en Peniche, 40 millas al Norte de Cascais, hacemos la aproximación al puerto con olas de buen tamaño por la popa y sobre las 5 de la tarde atracamos sin problema en el pantalán con un solecito muy agradable y un viento fresquito. Bajamos a tierra a dar un paseo y tomamos unas sardinas muy frescas y muy ricas, volvemos a bordo completamos la cena y dormimos atracados en puerto.

El lunes a las 9 soltamos amarras y enseguida nos encontramos con un chubasco con lluvia, neblina y viento flojito, feo y desagradable, y estamos a 4 de julio!!!! es lo que tiene el Atlántico Norte. El capitán nos vuelve a sorprender para comer con un excelente arroz con verduras y ternera. No lo he comentado pero en este barco el nivel gastronómico es siempre francamente alto, yo la sabía pero Javier se ha quedado sorprendido y encantado, por la mañana temprano desayuno ligero a voluntad, a media mañana el almuerzo con huevos fritos con bacon, o tortilla de jamón y algún queso o fiambre, aperitivos variados antes de comer y comidas y cenas bien cocinadas, arroces, pasta, pollo, carnes, etc. con su guarnición correspondiente, ensaladas, patatas…… algún postre, café y chocolate. En el Aegeri no caben las comidas preparadas, ni liofilizadas ni otras porquerías, la única concesión son las sopas instantáneas para las guardias con frio. Además en esta travesía llevábamos un jamón que nos ha dado mucho juego para mañanas y tardes. Un lujo.

Cena en cubierta
Cena en cubierta

Pasamos el cabo de Roca, el más occidental de Europa continental con poco viento y sin ningún problema. La noche muy tranquila sin ver ni un barco y prácticamente sin viento.

Por la mañana del martes, temprano doblamos el tercer cabo, San Vicente, en la comida o en la cena, tomaremos la correspondiente botella de vino, he decidido que cada cabo que superamos, botella de vino. Pasamos el cabo apenas viendo una silueta de tierra y pasamos bien cerquita, es la tercera vez que navego por la costa portuguesa y apenas he visto tierra, siempre niebla o neblina, gris, frio, muy feo!!!! Al poco rato y ya con rumbo al estrecho, empieza a aclarar y sale el sol, esto empieza a ser otra cosa. Hay que reseñar lo bien que se está portando nuestro tripulante más joven Rafita hijo-nieto, pasa gran parte del día leyendo, impresionante su afición por la lectura con solo 8 años.

Rafita y sus libros
Rafita y sus libros

Por la tarde tuvimos una pesca muy divertida, todavía en aguas portuguesas, nos acompañaba desde hacía un rato un bando de atunes navegando alrededor del barco como hacen los delfines, el capitán sacó su antiguo fusil de pesca submarina y después de intentar disparar por la aleta de babor, por la de estribor, por una amura, por la otra, ya a punto de rendirse, disparó casi desde proa y oh maravilla!! El arpón atravesó el lomo de un espléndido atún, no resultó nada fácil subirlo a cubierta y allí a punto estuvo de escaparse, la verdad es que fue un numerito, el capitán abrazado al atún sobre la cubierta, ésta llena de sangre y yo a martillazos con el pez hasta que lo dejamos seco. Ya con todo controlado, menos el fusil que en la refriega cayó por la borda al mar, Rafa procedió a aviarlo y sacar unos lomos estupendos, por supuesto es fácil de adivinar nuestra cena: un atún a la barbacoa, vuelta y vuelta, exquisito.

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Después de una noche súper tranquila, estaba acabando mi guardia del amanecer y debía despertar a Javier para mi relevo, pero con un amanecer maravilloso frente a la costa de Cádiz, la tierra de mis antepasados paternos, yo solo, el mar como un plato, el tiempo estupendo, el barco que va él solito, todos durmiendo y sin nadie que me de la vara, cazo bien las velas a la vía para que no flameen, me preparo un café y decido no despertarle y seguir disfrutando de esta paz tan placentera. Cambiamos la bandera portuguesa por la española, la inglesa no la pondremos porque no tenemos, pasamos el cabo de Trafalgar, el cuarto cabo de la travesía, hoy doble ración de vino!!!

Ya dentro del estrecho vamos con Levante de 20 nudos, corriente y mar en contra, al menos desde poco antes de entrar en aguas españolas tenemos un tiempo espléndido, nada que ver con la costa de Portugal, pasamos el estrecho cerca de la costa española y no tenemos ningún problema con los mercantes que navegan por el dispositivo de separación de tráfico que queda bastante alejado, eso sí vemos una caravana continua de barcos en los dos sentidos.

Entramos en la bahía de Algeciras y ponemos rumbo a Gibraltar, vamos sorteando barcos enormes que esperan para entrar en puerto o ser abastecidos de suministros diversos en el agua, llegamos a la gasolinera de Gibraltar para hacer combustible y mientras esperamos que termine la motora de delante se hacen las 19:55, los brithis tan escrupulosos con el horario nos dicen que closed y que volvamos mañana, insistimos pero nada. Fondeamos en aguas españolas proa a la playa de La Línea con el puerto a estribor. Ordenamos el barco y botamos el dingui para ir a tierra, estamos al lado se puede ir nadando, paseo por el pueblo y cena en un chiringuito al borde de la playa frente a nuestro barco, pescaitos, espetos, etc. todo muy rico y a muy buen precio. Volvemos a bordo y dormimos plácidamente, excepto por el ruido de las motos, es un fondeo muy recomendable, fácil, con poquísimos barcos y resguardado.

A las 8 estamos en la gasolinera, es muy aconsejable si se navega por la zona, el repostaje en Gibraltar en vez de 1.2 €/l en España, solo 0.45 €/l, no hay impuestos, con los depósitos llenos partimos para la última etapa de nuestro viaje. Ahora si vemos perfectamente la costa y todos los pueblos Sotogrande, Estepona, Marbella, Fuengirola, menuda muralla que forma la edificación!!!. Navegamos toda la mañana sin apenas viento, algo de Levante al salir de Gibraltar y poco más, hacemos varios intentos izando las velas pero casi todo a motor, al menos gastamos combustible barato.

Tripulante y escritor
Tripulante y escritor

Perfecta maniobra de aproach, eso sí ahora con viento fuerte para que sea más entretenido, y a las 18.30 atracamos en el muelle de la Marina de Benalmádena.

Fin de nuestra travesía que en resumen ha sido magnífica, divertida y muy agradable, lo ideal hubiera sido que el viento hubiera estado más repartido, algo menos intenso al principio y algo más al final, pero el viento suele ser así, un poco caprichoso. El barco, el capitán y la tripulación nos hemos portado muy bien y mención especial para el comportamiento de nuestro grumete Rafita hijo-nieto que ha estado estupendo.

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